
Yo vivo en la capital de mi estado. En el centro la noche del grito se agolpan miles de gentes a medios chiles y otros bien entrados, a echar desmadre. Esta ocasión mi familia y yo decidimos huir del bullicio y nos fuimos a un grito versión minimalista en un pueblito cercano. Hubo tepache y tostadas.
Ha sido interesante ver cómo los estilos para dar el grito han cambiado con los presidentes: Calderón se lo aventó de manera suscinta, apegada al cánon, sin meter ni quitar a nadie; a diferencia de Chente Fox, que lanzaba vivas hasta a su mamá, o de Salinas, a quien se le salía un pedo con cada ¡Viva!.
Baja "Los pasos de López" aquí...
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